Historia de AILA

I. Sus primeros pasos


AILA, dio sus primeros pasos en el mes de abril del año 1962 al efectuarse en la ciudad de Buenos Aires Argentina la Primera Asamblea de Empresarios Industriales de los Países de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio - ALALC, actualmente ALADI. En esa oportunidad se acordó entre los participantes constituir un Comité con el propósito de estudiar las bases con las que podría establecerse una entidad representativa del sector industrial de la región.

En el mes de noviembre del mismo año, el Comité reunido en Ciudad de México decidió crear la AILA, y el Segundo Congreso de Empresarios Industriales de los Países de la ALADI, reunidos en septiembre de 1963 en Quitandinha, Petrópolis, Estado de Río de Janeiro- Brasil, lo ratificó aprobando sus primeros estatutos. Así fue como se decidió registrar AILA en la ciudad de Montevideo, República Oriental del Uruguay, originalmente reconocida como sociedad civil internacional.

AILA- Asociación de Industriales Latinoamericanos, es una entidad internacional no gubernamental, de duración indefinida, sin fines lucrativos, con personería jurídica de derecho privado y plena capacidad para adquirir y ejercer derechos y contraer obligaciones; constituida por las organizaciones más representativas de las empresas industriales privadas en América Latina en cada país; con la finalidad de representar y defender los intereses comunes del sector industrial de la región y promover el intercambio y la cooperación entre sus miembros.

Específicamente, como lo señalan los dos primeros epígrafes del artículo tercero de sus Estatutos, ".. la defensa, impulso y fomento de la libertad económica.... de los principios de la libre empresa y la Iniciativa privada.... y, la promoción de la integración latinoamericana y la ampliación de los flujos de comercio para el desarrollo industrial como base del desarrollo económico y social."



II. Sedes y estatutos


Aunque la Presidencia de AILA fue originalmente rotada anualmente entre sus miembros, la sede y su Secretaria Ejecutiva estuvieron por más de 25 años radicados en la ciudad de Montevideo, Uruguay, administrada por el Lie. José Miguel Roca, Secretario Ejecutivo durante todo ese tiempo.

Debemos hacer un justo reconocimiento a la labor de este insigne internacionalista y gran apoyo de nuestra institución, recientemente fallecido. Ha sido en conmemoración de su fructífera labor, que la XLIII Asamblea de AILA efectuada en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, en Agosto de 2008 decidió crear el Premio José María Roca al Mejor Empresario Industrial Latinoamericano. (En la foto durante el XVI Congreso de Industriales en Lima, Perú, 1979).


A comienzos de los años noventa se extiende la duración de los períodos de los Directorios de AILA y comienza la rotación de su Secretaría Ejecutiva. Desde ese momento el Presidente de AILA y la Secretaría Ejecutiva han sido ubicados en el país que ostenta la Presidencia.

Es así como Chile, Brasil y finalmente Caracas, Venezuela, en el año 1999 se convierten en sedes

de AILA. Esta última se mantiene durante el período 1999-2008 correspondiente a los Presidentes que la dirigieron.

Actualmente la Sede de AILA reside en Guayaquil, Ecuador, desde Septiembre de 2008. La década de los noventa resultó un período de re-acomodo difícil para AILA, casi una década perdida, que se reinicia con el comienzo del Siglo XXI y los retos de hacer más ágil y dinámica a nuestra organización, y adaptarla a las nuevas exigencias de las organizaciones que la integran, y de los cambios en el entorno de América Latina, tanto en el ámbito de los acuerdos de comercio interregional y supra-regional como en el ámbito político.

Desde su creación, los Estatutos de AILA han sido muy claros en cuanto a su Misión y Objetivos, relacionados con el desarrollo de la Industria en América Latina. Los citamos a continuación:

• La defensa, impulso y fomento de la libertad económica y de los principios de la libre empresa y la iniciativa privada como fundamento del sistema económico y social;

• La promoción de la integración

latinoamericana y la ampliación de los flujos de comercio para el desarrollo industrial como base del crecimiento económico y social;

• La cooperación entre las entidades

más representativas de la actividad

industrial en los países de Latinoamérica;

• El desarrollo de una red de comunicación

que facilite el intercambio de informaciones entre los asociados;

• La búsqueda de consensos del sector industrial latinoamericano en las áreas temáticas de su interés;

• La coordinación de las participaciones de las Entidades Miembros en negociaciones internacionales;

• La promoción de acciones conjuntas, la representación y la defensa de intereses de la industria latinoamericana frente a los gobiernos, organismos internacionales y organismos no gubernamentales;

• El incentivo a la modernización de la empresa industrial latinoamericana, especialmente para enfrentar los desafíos de la globalización y de los nuevos acuerdos de comercio e inversiones.

• El estudio y la puesta en práctica de acciones que contribuyan al crecimiento y desarrollo de los países miembros y de sus habitantes.


III. Su misión y sus Asambleas Generales


Desde su comienzo, ha sido misión de AILA ser actor principal en la defensa de sus principios y en el cumplimiento de sus objetivos.

Revisando las Actas de los Directorios y Asambleas de los primeros años, vemos como en el 6o Congreso de Industriales celebrado bajo la coordinación de la Sociedad Nacional de Industrias-S.N.I. en Lima, Perú, en Abril de 1970, además de tratar temas relacionados con la participación de la empresa privada dentro del proceso de la integración económica en Latinoamérica, AILA emite una declaración relacionada con la participación y el compromiso de la empresa privada “...para lograr los objetivos de aumento de la producción, creación de fuentes de trabajo y la consiguiente elevación del nivel de vida de la población." Y "...reafirma la imperiosa necesidad de que se le reconozca su papel en la vida económica de los países de la región, se respeten sus derechos adquiridos y se le creen las condiciones propicias para su crecimiento y desarrollo."

Dos años después, en 1972, durante el 8o Congreso de Industriales efectuado bajo la coordinación de la Sociedad de Fomento Fabril-SOFOFA, en Viña del Mar, Chile, en el mes de Marzo de 1972, vuelve a tratar el tema de la importancia de la empresa privada y entre otros temas, declara que “...la participación de la empresa privada es esencial para lograr un desarrollo económico democrático el que se caracteriza por estar al servicio del pueblo." Y "...la empresa privada es la célula fundamental de la estructura económica moderna y el Instrumento decisivo de las metas más ambiciosas en el orden de desarrollo económico, social, técnico y científico que pueden fijarse los Estados."

En el X Congreso de Industriales celebrado en la Paz, Bolivia en Mayo de 1974, inaugurado por el Presidente de la Nación, Don Víctor Paz Estenssoro, volvió a surgir el tema de las dificultades de la integración por medio de la ALALC, donde más de 119 delegados internacionales debatieron los temas de la integración económica Latinoamericana, la crisis de los recursos energéticos y de materias primas, el tema déla inflación en América Latina.

Como resultado se suscribió la "Declaración de La Paz" con el acuerdo

"... 1a ) Que las entidades miembros de AILA gestionen ante sus respectivos Gobiernos, la realización de una reunión de Presidentes de las repúblicas de los Países participantes en la ALALC, con el objetivo de que adopten las decisiones políticas que urgentemente requiere el proceso de Integración regional.

2a) Ofrecer a los Gobiernos, por parte de los empresarios industriales, la más amplia colaboración para propiciar en un esfuerzo conjunto la pronta consecución de los objetivos de progreso que persigue la integración latinoamericana."

También en La Paz, Bolivia se celebró el XXI Congreso de Industriales, bajo la organización del Consejo Nacional de Industrias-CNI, durante el mes de Octubre de 1985. Nuevamente contó con la presencia del Presidente del país, Don Víctor Paz Estenssoro, y de representantes de organizaciones regionales como ALADI, AICO, ALIDE, BID, CEPAL, OEA y OIT, entre otras.

Volvió a tratarse el tema de la Integración Latinoamericana, la deuda externa de los países, y los mecanismos alternativos de pago.

En una nueva"Declaración de La Paz", se convino "... Que lo Empresa Privada y la libertad económica deben jugar un papel fundamental en esta nueva etapa, revirtiendo la tendencia negativa que se ha observado en los últimos años en este aspecto. Deben reiterarse que su defensa y desarrollo es el mejor reaseguro de las libertades políticas y que, al mismo tiempo, constituyen el único camino viable para la prosperidad de nuestros pueblos".

Igualmente, en la XVIII Asamblea Extraordinaria bajo la coordinación de CONCAMIN, celebrada en México, durante el mes de Abril de 1987, se pronunciaba por apoyar la colaboración con el sector Gráfico latinoamericano por intermedio de la Confederación Latinoamericana de la Industria Gráfica-CONLATINGRAF, para "promover una campaña continental de intercambio de la producción y consumo de productos latinoamericanos".

Dentro de esta misma reunión, se dio apoyo a CONLATINGRAF para las acciones que venía desarrollando tendientes a evitar la estatización del sector, y detener la instalación y proliferación de talleres gráficos en los organismos del Estado.

De la misma manera, en la XXIII Asamblea General, celebrada bajo la coordinación de la Unión Industrial Argentina-U.I.A., en Buenos Aires, Argentina, en noviembre de 1987, se creó el Comité Defensa de la Libre Empresa, el cual, reunido en Lima, Perú, en Febrero de 1988 aprobó la "Declaración de Lima", que ratificó nuestro apoyo al "...libre ejercicio de los derechos democráticos..." y a "...la libre iniciativa, la propiedad privada y la economía de mercado..." como el camino para lograr el desarrollo armónico en la región, en contraposición a las estatizaciones de empresas en algunos países de Latinoamérica.

Continuó la declaración siendo más explícita en el apoyo a los empresarios privados de Perú frente al intervencionismo del Estado, a los empresarios de Panamá en defensa del sistema democrático de gobierno y la Libre empresa, y terminó solidarizándose con los empresarios de Nicaragua solicitando el apoyo de gobiernos amigos de la región para el retorno de ese país a los modelos democráticos y de justicia social y de libertad de empresa que apoya AILA.

En esta misma Asamblea de Buenos Aires, se acordó publicar un documento contentivo de las resoluciones y acuerdos de AILA durante los primeros veinticinco años de su vida institucional.